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06/10/2010 / Punto Emprendedor

Primera Mujer

Por estos días vence el último plazo para inscribirse en la PSU y miles de jóvenes, entre esos muchas mujeres, están con  nervios de rendir un buen examen de ingreso a la universidad, sin más preocupaciones (por el momento) que calificar y obtener un buen puntaje, alcanzando así  la opción deseada, pero digamos que no fue siempre así.

En la primera mitad del siglo XIX no existía ninguna mujer profesional en Chile, en su mayoría las de escasos recursos, no sabía leer, conformándose con el nivel cultural intelectual que se podía transmitir de madre a hija. En los estratos sociales más altos, la mujer  tenía una educación un poco mejor, con posibilidades de lectura remitida a la religiosa o alguno que otro autor permitido por la sociedad.

En 1866 nace Eloísa Díaz, mujer que rompería los esquemas educacionales chilenos y por qué no, Hispanoamericanos.

Bajo  el gobierno de Don Aníbal Pinto, se aprueba  la ley conocida como Decreto Aminátegui  (llamada así por el ministro de instrucción pública de entonces)se permite a la mujer rendir exámenes de Bachillerato, momento que aprovechó nuestra emprendedora para ser la primera mujer en darla. Con sus 15 años y una gran expectación nacional, incluso anuncios en el periódico “El Ferrocarril” de esos tiempos, aprueba su examen oral de Bachiller en Filosofía y Humanidades, según datos históricos, lo hizo en forma absoluta ante su mesa examinadora.

En el mismo año ingresa a la carrera de medicina en la Universidad de Chile, como primera mujer  también en realizarlo. Éste fue otro gran desafío, ya que según sus palabras, no sólo tuvo que mantenerse en un nivel medio, sino quiso estar con los mejores, demostrando igualdades de género, también con la presión que cualquier falla se debería a su condición femenina . Su vida universitaria estuvo llena de prejuicios y obstáculos, sobretodo sociales, pero aun así se destacó en todos sus años de estudio con diversos premios relacionados con su área.

Egresa el 27 de diciembre de 1886 y obtiene su diploma de médico cirujano el 3 de enero de 1887 de manos del presidente de la época don José Manuel Balmaceda, convirtiéndose en la primera graduada en esta categoría de América del Sur.

De ahí en adelante su vida estuvo llena de proyectos, premios y reconocimientos, elaboró programas como el servicio médico dental en escuelas, fundó policlínicos en sectores de escasos recursos, fue nombrada “Mujer Ilustre de América” en un Congreso sobre medicina en Buenos Aires, en fin, pero según datos de sus más cercanos, nunca dejó de ser una mujer modesta, aprovechando sus conocimientos y su influencia para no sólo ejercer en medicina, sino para marcar hitos sociales que llevaron a muchas a conseguir metas, no importando las adversidades, no sólo sociales, sino legales, políticas y tradicionalistas.

Alejandra Pacheco.

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